Una churrería en Cariñena….

22:34 Posted by Javier Melero



Son de esos olores que se te quedan grabados… el aceite caliente y el humillo, en aquellos entonces sin mucha densidad, saliendo de aquella casetilla horizontal, a la que ni yo, ni mi hermano, ni ninguna de mis primas  llegábamos a asomarmos por encima del mostrador, esperando ansiosos ese paquete de churros…
Una furgoneta Mercedes-DKW, un Renault 12, dos modelos de SEAT 1500 y un Renault 8 (el de mi padre, blanco) nos transportaban cada domingo hasta Cariñena. 
No llevábamos cinturón de seguridad, ni ISOFIX, ni nada parecido así que no había que preocuparse por quitárselo antes de salir embalados hacia que lugar enclavado en ese montículo como un templo del placer.
La churrería era la primera parada obligatoria con niños y la anterior a la de la subida al puerto de Paniza. Un poco antes de empezar a zigzaguear por la carretera del puerto era el momento de  poner la aspirina con el esparadrapo en el ombligo…Nunca nadie demostró que aquel invento fuera efectivo, pero… supongo que era lo único que calmaba o engañaba a aquellas curvas intratables.
Después de mucho rato, llegábamos a Valconchán y teníamos todo el domingo para correr, hacer canales en la rambla, coger moras o investigar por los desvanes de la casa en busca de algún trasto viejo que nos entretuviera fuera del alcance de los mayores. 
Pronto se hacía la hora de regreso y era tiempo de lavarnos las manos, peinarnos, un poco de colonia y otra vez al coche para emprender la marcha hacia casa. Hace mucho tiempo de eso… 
Hoy he vuelto a Cariñena, he buscado el sitio donde más o menos yo pensaba que estaba la añorada churrería y me he sorprendido cuando he viso que sigue en pié. En medio del edificio, rodeada, como impidiendo el avance de la modernidad…